martes, 13 de septiembre de 2016

LA ENERGIA A TRAVÉS DE NUESTRO NOMBRE, A QUIEN O QUE CARGAMOS



Nuestro nombre es el primer contrato con el que cargamos



Interesante artículo de Alejandro Jodorowsky, escritor y psicoterapeuta, sobre las cargas con los nombres que llevamos

Tema interesante que abarca las Constelaciones Familiares. Para su reflexión.
Cuando bautizamos a un hijo debemos saber que junto con el nombre le pasamos una identidad. Evitemos por tanto los nombres de los antepasados, de antiguos novios o novias, de personajes históricos o novelescos. Los nombres que recibimos son como contratos inconscientes que limitan nuestra libertad y que condicionan nuestra vida. Un nombre repetido es como un contrato al que le hacemos una fotocopia, cuando en el árbol genealógico hay muchas fotocopias el nombre pierde fuerza y queda devaluado. Según Alejandro Jodorowsky, el nombre tiene un impacto muy potente sobre la mente. Puede ser un fuerte identificador simbólico de la personalidad, un talismán o una prisión que nos impide ser y crecer.
Ya hemos comentado en otro artículo que en los árboles narcisistas cada generación repite los mismos nombres de sus ancestros y con ello se repiten los destinos. 
¿Atraen ciertos barrios a personas cuyo estado emocional corresponde al significado oculto de esos nombres? Dice Alejandro Jodorowsky que en Santiago de Chile vivió en La plaza Diego de Almagro, un lugar que él sintió como oscuro y triste. Resulta posible pensar que ese lugar era el reflejo de su interior en aquel momento de su vida. Diego de Almagro fue un conquistador frustrado. Por engañosos consejos de su cómplice Pizarro, partió de Cuzco hacia las tierras inexploradas del Sur creyendo encontrar templos con tesoros fabulosos. Después de muchas calamidades volvió como alma en pena a Cuzco, donde su traidor socio, no queriendo compartir las riquezas robadas a los incas, lo hizo ejecutar.
Podríamos dedicar unos minutos a observar el lugar donde vivimos: en la calle de un poeta, de una santa benefactora, de un descubridor o tal vez en la de un general asesino. Nada es casual, el mundo es como un espejo que nos refleja, cada vez que realizamos una mutación interior también cambia nuestro exterior, son señales del Universo a veces.
¿Podríamos decir que los nombres tienen una especie de frecuencia que sintoniza con ciertos receptores? ¿Qué tipo de receptores?

   Inconscientemente nos sentimos atraídos por cientos nombres que reflejen lo que somos (a veces son exactos y otras veces están ocultos detrás de máscaras, sólo hay similitudes léxicas o fonéticas): Nuestra parte sana y positiva es un receptor que sintoniza con ciertos nombres, porque nos hacen gozar y sentirnos seguros.
Nuestra parte enferma y negativa es otro receptor que sintoniza nombres determinados, porque hay una intención supraconsciente de resolver el conflicto. 
Reflexionemos de nuevo en los nombres de lo que hemos atraído a nuestro mundo:
 -El nombre de nuestra empresa, centro de trabajo, escuela…
 -El nombre de nuestra pareja, amigos, jefes, profesores… 
-Personas que se cruzan en nuestro camino por “accidente” y se llaman exactamente igual que nuestro padre (o madre, hermano…)
 ¿Hay una programación inscrita en nuestro nombre y apellidos? 
Según nos cuenta Alejandro Jodorowsky, tanto el nombre como los apellidos encierran programas mentales que son como semi­llas, de ellos pueden surgir árboles frutales o plantas veneno­sas. En el árbol genealógico los nombres repetidos son vehícu­los de dramas.
Es peligroso nacer después de un hermano muerto y recibir el nombre del desaparecido. Eso nos condena a ser el otro, nunca nosotros mismos. Cuando una hija lleva el nombre de una antigua novia de su padre, se ve condenada a ser “la novia de papá” durante toda su vida. Un tío o una tía que se suicidaron convierten su nombre, durante varias generaciones, en vehículo de depresiones. A veces es necesario, para detener esas repeticiones que crean destinos adversos, cambiarse el nombre.
El nuevo nombre puede ofrecernos una nueva vida. En forma intuitiva así lo comprendieron la mayoría de los poe­tas chilenos, todos ellos llegados a la fama con seudónimos. 
¿Hay ejemplos que nos permitan comprender la importancia del nombre?   Nuestro nombre nos tiene atrapados, ahí está nuestra “individualidad”     -Barrick Gold (oro en inglés es gold) se convirtió en el mayor productor de oro del mundo. -Brontis “voz de trueno” se dedica al mundo del teatro con una potente voz… -Maria, Inmaculada, Consuelo se asocian a la pureza, la virginidad, nombres que exigen perfección absoluta, que nos limitan -Miguel Ángel, Rafael, Gabriel, los nombres de ángeles dan problemas con la encarnación -César, poderoso y asociado a la ambición 
¿Cómo sé si el nombre que he recibido me perjudica? 
Estudiar los nombres del árbol genealógico es igual que acceder al inconsciente.
En los nombres encontramos secretos. Es importante ver cómo funciona el nombre que nos dieron. 
Algunas cuestiones: 
-Lo primero es saber la persona que nos nombró. ¿Papá?, ¿mamá?, ¿abuelo?, ¿la hermana?, ¿el padrino?… El que nombra, toma poder sobre lo nombrado y no es lo mismo llamarme Micaela por mi abuela paterna, si el nombre se le ocurrió a mi padre para repetir el nudo incestuoso, o por mi madre, para ser aceptada en la familia de mi padre, dándole una hija-clon de su suegra.
-¿De pequeño/a me gustaba mi nombre o me hubiese gustado llamarme de otra manera? Los niños tienen una intuición especial y una fresca desinhibición que les permiten rechazar de pleno lo que les contamina. -Investigar de donde viene nuestro nombre: *Si es de algún familiar, es bueno analizar su destino y los caminos que recorrió en su vida, porque probablemente venimos a repetirlos. Llamarse René después de un hermano muerto, es cargar con él toda la vida.
*Si es de alguien significativo para quién nos nombró, nos caerá la carga de darle a éste lo que el otro no le dio.
*Si es de algún personaje histórico, novelesco, as del fútbol o princesa de Mónaco, viviremos frustrados y fracasados si no seguimos el guión.
*Si es por algo material, adquiriremos las propiedades de ese elemento. Por ejemplo, “si me llamo por la muñeca de mi hermana, me convertiré en su muñeca, ella jugará conmigo, me dominará”.
*Si me llamo por algo inmaterial, tenderé a fines abstractos ideados por nuestros padres, desatendiendo lo real e incluso, por oposición a ellos, llegaré a materializar lo contrario a lo que llevo escrito en el nombre. Llamarse Libertad, Paz, Luz, no siempre es sinónimo de ser libre, vivir en paz y tener las cosas claras.
-Los diminutivos: “Me llamo Manuel como mi abuelo, pero me dicen Manolito”, han proyectado en ti la figura de tu abuelo, pero tienes prohibido crecer y superarlo.
-Los nombres compuestos: “Me llamo José Luís, por mi padre y mi abuelo”. Pobre de ti si la relación entre ellos era farragosa.
“Me llamo “María José”, como dice Jodorowsky, “¡Catástrofe sexual!”.
-Los nombres feminizados o masculinizados: Mario, Josefa, Carmelo, Paula, corresponden a deseos frustrados de que naciéramos del sexo contrario.
¿Por qué no cambiarnos de nombre cuando este va cargado por un lastre que nos inmoviliza?   Nos aterra cambiarnos de nombre ya que tememos que dejaremos de ser reconocidos por nuestro clan. Tememos no ser reconocidos, ni identificados, no ser amados es el mayor temor que tenemos. Somos seres gregarios y pensamos que podemos morir si nuestro “clan” nos abandona, lo que es una herencia de nuestro cerebro arcaico.
Metafóricamente, el nombre que nos dan los padres es como un archivo del GPS que nos va indicando caminos digitalizados y guardados en la memoria familiar. Al nacer, nos instalan el archivo y vamos deambulando por el mundo por rutas más o menos pedregosas y abruptas, pero nos sentimos como en casa, porque ya fueron trazadas por el sistema operativo del árbol. Cambiarnos de nombre es arrojar el GPS por la ventanilla del coche y empezar a ver y a recorrer nuevos caminos, conquistar territorios que no habían sido archivados por nuestro árbol.
Es hacernos cargo de nuestro propio destino. ¿Cómo entonces llamar a nuestros hijos cuando nacen?   Alejandro Jodorowsky afirma que cada uno tenemos un nombre (podemos hacer aparecer a nuestro guía interior y pedirle nuestro nombre en un ejercicio de meditación o de visualización) que viene con nosotros incluso antes de ser concebidos. Es posible que durante la gestación, este nombre les llegue al mismo tiempo a ambos padres de forma telepática, si tienen suficiente capacidad de percepción. Si no es así, es el niño el que debe nombrarse más adelante. En el caso de tener que decidir como llamar al bebé, el nombre no debe haber existido en la historia de su árbol genealógico, ni haber pertenecido a personas o ideales de los que lo nombran. 
¿Qué haremos con nuestro nombre? si nos encontramos que nuestro nombre encaja con algunos puntos de lo aquí descrito, podemos hacer que nos empiezen a llamar por el segundo nombre, por ejemplo Dolores Carolina, si te llaman de pila Dolores y ya por sí el Dolores trae una carga, podemos hacer que empiezen a llamarte Carolina o el segundo nombre, o por ejemplo Carlos Antonio donde Carlos se repite en generaciones con ancestros de destino trágico, comenzar a llamarnos Antonio, no es fácil pero de una manera comenzamos a retrogradar

LIMPIEZA ENERGETICA DE NUESTRA AURA O MAGNETISMO

LIMPIEZA ENERGETICA DE NUESTRA AURA O MAGNETISMO

   
 Recordamos que nuestro “huevo áurico” está formado por todas las vibraciones de energías que generan nuestros cuerpos, cada uno en su propio plano. Pero además existe una interrelación entre el huevo áurico individual y el ambiente que nos rodea, también compuesto por energías variadas, por lo tanto el huevo áurico de una persona promedio es influenciable por las energías que le rodean. Seres más avanzados espiritualmente pueden tener un campo magnético más fuerte y por lo tanto menos vulnerable. Y a la inversa de lo dicho, el campo magnético de una persona influencia al medio ambiente en el cual está con sus emanaciones.
            Nuestros cuerpos sutiles, cuyas energías juntas conforman el Huevo áurico, ‘se ensucian’ en la vida diaria, comparablemente a como se ensucia nuestro cuerpo físico. Así como bañamos nuestro cuerpo físico con agua y jabón  para lavarlo y limpiarlo, de la misma manera es necesario ocuparse también de la limpieza ‘energética’ de los vehículos ó envolturas sutiles.
            ¿Qué pasaría si no bañamos nuestro cuerpo físico durante semanas, meses, ó hasta años…? ¿Impensado, no…? Pues bien, imaginemos el estado en el que se pueden encontrar nuestros “cuerpos sutiles” si nunca nos encargamos de limpiarlos… Esta falta de interés en la limpieza energética de nuestros cuerpos sutiles se debe a que como no podemos verlos así como vemos a nuestro cuerpo físico, no nos damos plena cuenta del estado en el que se encuentran.
            Ya que no podemos ‘ver’ el estado de nuestra aura,  una de las señales que nos pueden ayudar a reconocer la necesidad de limpieza energética, es “lo que sentimos”. El ‘sentirse mal’, de variadas maneras, muchas veces proviene de la suciedad de nuestro campo magnético (aura). Pero esta es una indicación general, ya que no todos los individuos tienen el mismo grado de percepción y capacidad de auto-observación como para percibir ó darse cuenta del estado de su cuerpo emocional ó mental. Es decir que ellos mismos no se dan cuenta de cómo están a nivel energético sutil, no lo ven ni lo sienten… Es necesario un entrenamiento diario en la “atención” para observar y observarse en ‘cómo nos sentimos’ y en cuáles pueden ser las causas de ese sentir. Esto requiere de conocimiento, auto.observación y discernimiento.

            Hay personas sensibles que pueden percibir las energías de otra persona con la que se encuentran, ó las energías de un ambiente. Al entrar,  por ejemplo, a una casa donde suele haber peleas familiares y malestar, pueden percibirlo sintiendo esas energías en sí mismos, por que las vibraciones astrales y mentales emanadas por los que viven en la casa están impregnadas en el ambiente, los objetos, paredes, piso, techo, etc., y estas vibraciones impactan en el campo magnético del ‘sensitivo’ que entra a la casa. El ‘percibir’ estas energías no implica “ensuciarse”, es decir infectarse energéticamente, ya que luego de percibir,  al irse de la casa, el sensitivo puede recobrar su estado energético original, propio, y no percibir más aquello, al no estar más en ese ambiente.  
Puede suceder que las ‘sensaciones’ persistan un poco aún después de haberse retirado del ambiente afectado, pero al cabo de un rato deberían desaparecer naturalmente. También puede ocurrir que al retirarse de la casa y recuperar el estado natural de la propia energía, el sensitivo se ponga en contacto nuevamente con las energías densas de aquella casa con solo pensar en ello. Esto ocurre por  que en los planos astral y mental la distancia física no es barrera. Podríamos decir que: “allí donde ponemos el pensamiento, allí estamos”, como también: “en lo que piensas, te conviertes”.  Pero tan solo con dejar de pensar en ello, la energía percibida se retira, recuperándose el estado de energía natural propio.  Pero si al irse de la casa el visitante, sigue sintiendo el malestar, y no se le va, esta puede ser una señal de que se ha “contagiado” su campo magnético con energías de la casa que visitó, esto ocurre cuando ciertas energías se adhieren al campo magnético y no se van fácilmente. Es en este caso que deberá proceder a limpiarse energéticamente, de lo contrario las energías absorbidas estarán influenciando negativamente en su sentir, pensar y obrar en la vida diaria. Esto último ocurre muy a menudo en muchas personas, las cuales son “sensitivas inconscientes”, es decir, que no saben lo ‘sensible-perceptivas’ que son, y andan por la vida sintiendo y absorbiendo energías de otras personas y de lugares, sin jamás sospechar que lo que sienten ‘no les pertenece’, que lo han absorbido, convirtiéndose en ‘suciedades en su campo magnético’. Esto les ocurre a muchas personas. ¿Podemos ver la importancia que tiene tomar consciencia de este tema y aprender a limpiarse energéticamente?
            Hablamos hasta ahora del “sensitivo” que ha visitado la citada casa. Veamos ahora qué ocurre con las personas que “viven” en esa misma casa. Aunque lo quisieran, les sería difícil superar las situaciones discordantes por que ya el ambiente del hogar está vibrando con una cualidad negativa de vibración (generada por ellos mismos), lo cual influye en todo momento en quienes viven en dicha casa. Como vemos, es como “un círculo vicioso”, y si bien decimos que es ‘difícil’ elevar las vibraciones en un ambiente tan adverso, ello no es imposible. De gran ayuda será, además de “desear cambiar para bien”, limpiar el ambiente energético de la casa, y hay muchas formas de hacer esto, con fe y persistencia, ya que una casa puede necesitar más de una limpieza energética para cambiar su vibración.
La tarea principal en cualquier limpieza energética, y por donde hay que empezar, es por cambiar la vibración en ‘uno mismo’; esto puede hacerse de muchas maneras y valiéndose de distintas herramientas, pero esencialmente es la toma de consciencia de la Verdad del Ser, en forma ‘Presente’,  lo que eleva la vibración en forma segura y más perdurable.
Además de la toma de conciencia de uno mismo como ‘Luz’ (el Ser) para elevar la vibración, puede ayudar también si mantenemos limpio energéticamente el hogar donde vivimos, y si no podemos hacerlo como quisiéramos por que las personas que conviven con nosotros no creen en estas cosas y se niegan a cooperar, al menos sí podemos limpiar energéticamente nuestra propia habitación.
Para cambiar la vibración, hay que centrarse en el YO VERDADERO y comenzar por vigilar nuestros pensamientos y emociones, no permitiendo que se “disparen” solos en cualquier momento generando bajas vibraciones. Esta es la tarea básica.
Para quien recién se inicia, puede parecerle una labor imposible “controlar” los pensamientos, ya que estos fluyen permanentemente, pero no es imposible. Controlar no significa aniquilar ó matar los pensamientos. Nuestra mente pensante está  “habituada”  a  pensar,  y  por  lo  general  este  mecanismo repetitivo  del  pensar  está vinculado a emociones también mecánicas; es decir que al dispararse una emoción, esto trae inevitablemente pensamientos asociados a dicha emoción, y a la inversa, a veces un pensamiento que surge puede atraer también una emoción afín, extraída del almacén de la memoria. Así funciona habitualmente la persona humana, le podríamos llamar “el hombre mecánico”, ó la mente mecánica, ya que actúa por hábito.  
La memoria, el recuerdo y la comparación forman parte de la mente mecánica. El cambiar esa mecanicidad, es cambiar hábitos de respuesta internos. ¿Cómo hacerlo? Comencemos por comprender estos temas, conocernos más y mejor, observándonos, y no permitamos que “los pensamientos nos actúen, esto significa que aunque al principio es inevitable que los pensamientos mecánicos (por lo general negativos) lleguen, sí podemos evitar que prosigan ó que se conviertan en acción. Esto sí está en nuestras manos. Luego,  con el tiempo, el plano mental y emocional se limpiará y armonizará de tal forma que la mente dejará de ser mecánica, estará más lúcida y meditativa, y se convertirá en “canal” para la afluencia creativa de energías espirituales.     
            Por lo tanto, las ‘suciedades’ que se impregnan en nuestros cuerpos sutiles tienen que ver,  con energías de emociones y pensamientos, principalmente; y estos pueden provenir de 2 lugares: del interior de la propia persona, siendo las energías contaminantes de su propia creación, y del exterior, es decir, de energías astrales y de pensamiento de otros, así como de ambientes y sitios impregnados con bajas frecuencias de pensamiento-sentimiento donde uno ha estado. En ambos casos, tanto si la suciedad proviene del interior como del exterior (ó de ambos), la limpieza es necesaria.
            La limpieza energética personal debería efectuarse a diario, como mínimo, teniendo en cuenta que en la vida diaria nos encontramos en situaciones, en ambientes y con personas que emiten vibraciones de sentimiento y pensamiento de todo tipo que impactan en nuestras auras, sin que en el momento nos demos cuenta y el resultado de esto es que nuestros campos magnéticos terminan afectados, infectados energéticamente. Es necesario, con cierta periodicidad, limpiar energéticamente el hogar donde vivimos, y los sitios en los que pasamos gran parte de nuestro tiempo, como nuestro lugar de trabajo, etc,  Eso es muy importante porque las suciedades energéticas traban el libre fluir de la vida y de los buenos planes que podemos tener. 
            Existen muchas y variadas técnicas que pueden ser útiles y eficaces para efectuar una limpieza áurica, pero no todas las técnicas limpian de la misma manera y en la misma profundidad. El estudiante debe experimentar por sí mismo, y emplear las que considere más apropiadas según su necesidad. Esto requiere por un lado de práctica, estudio y perseverancia, y por otro lado de auto.observación y discernimiento.
            La MEDITACIÓN, por ejemplo, es una práctica que conduce a la alineación de la persona humana con las energías de su Yo Superior. Al producirse esta alineación, los cuerpos inferiores reciben la afluencia de las energías espirituales, lo cual eleva las vibraciones, y la consecuencia de esto es purificación y limpieza. 
Por lo tanto la meditación es una herramienta válida. Técnicas de imposición de manos donde se canaliza energía, como por ejemplo REIKI (ú otras…),  también elevan las vibraciones produciendo purificación y limpieza. Pero la mayoría de estas prácticas mencionadas producen un determinado grado de limpieza “por añadidura”, es decir, como consecuencia ó efecto. Pero aquí nos ocupamos de conocer que existen técnicas directas de limpieza, es decir donde nuestra intención está puesta directamente sobre la limpieza. Cuando practicamos técnicas con ‘intención clara’ hacia el propósito deseado, el efecto y resultado se potencian. Es necesario emplear estás prácticas por que algunas infecciones energéticas son “pesadas” y rebeldes (no se quieren ir…) y necesitan ser “expulsadas” del aura. Por eso,  además de la meditación, el reiki, etc., aquí proponemos practicar técnicas con intención directa de limpieza. (Hay ciertas ‘esencias florales’ que pueden ayudar a la limpieza energética).
            Una técnica simple y efectiva, para la limpieza del huevo áurico, es pedir (con las palabras de cada uno, y según sus creencias) que se limpien nuestros cuerpos y nuestra aura, y una vez pedido, quedar en meditación de silencio, sin ser molestados, durante unos 10 minutos. Cuando sentimos que ha finalizado, pedir (en pensamiento) que las energías liberadas sean elevadas a donde correspondan que estén según la voluntad y sabiduría divinas (o pidiendo que sean transmutadas según la Voluntad Suprema).
     La razón de permanecer en silencio interior después de pedir (ó afirmar) por la limpieza, es que la simple “intención” clara pone en acción a las energías superiores, que son las que descienden para producir la limpieza energética. Por eso, lo único que hacemos es el pedido o afirmación consciente, y luego el silencio dando lugar a que ello ocurra, ya que en ese momento lo que ocurre ya no está en nuestras manos, lo realiza el Yo Superior (y los ayudantes invisibles). Es decir: pedimos y sabemos con fe que esto resulta!.  Cuanto más se practican estas limpiezas, más efectivas se vuelven.
   
  El anexar aromas, por ejemplo, el sahumerio ( incienso o sándalo, rosas, etc.) es muy útil y efectivo; porque ciertos aromas inciden naturalmente en el plano astral ahuyentando frecuencias bajas. (Los colores, los símbolos y los aromas contienen una “vibración” acorde a su cualidad).
     También existe la posibilidad de pedir ser limpiados energéticamente durante la noche mientras nuestro cuerpo físico duerme. Si lo pedimos antes de dormirnos, esto ocurrirá durante la noche.
     Para evitar que nos suceda: evitar ensuciarnos energéticamente o “infectarnos” de vibraciones indeseables. Si por ejemplo vamos a asistir a algún sitio del cual sabemos,  que es denso ó bajo energéticamente podemos meditar con la intención de “protección energética” antes de partir hacia ese lugar; (decir simplemente: “meditación de limpieza”, y quedar en silencio meditativo unos minutos). Esto “también funciona”. 

     Ser conscientes  y tomar la responsabilidad de mantenernos ‘limpios’ energéticamente, en nuestro campo magnético, es un beneficio no solo para uno mismo, sino también para nuestro entorno.

QUE OTROS Y CUANTOS CUERPOS POSEEMOS

CUERPOS O PRINCIPIOS ADEMAS DEL CUERPO FISICO DENSO

Sabemos del cuerpo físico denso que poseemos que está formado por elementos sólidos y líquidos fundamentalmente. Además del físico, y siguiendo a éste en escala de densidad (de lo denso a lo sutil), poseemos un “cuerpo vital”, compuesto de materia etérica (invisible a simple vista), que como lo dice la palabra, absorbe la “vitalidad” del universo en forma de energía (chi, ki o prana), la cual es procesada dentro de este cuerpo etéreo y se distribuye a todos los órganos y sistemas del cuerpo físico denso. Una deficiencia en las funciones del cuerpo vital puede llegar a enfermar al cuerpo físico, porque están estrechamente relacionados.
            Más sutil que el cuerpo vital es el “cuerpo de deseos” (ó cuerpo emocional). Este “vehículo” (término que puede reemplazar a “cuerpo”) es el asiento de los deseos y el encargado de transmitir las sensaciones emocionales, sean estas de miedo, amor, alegría, odio, tristeza, etc. Cada tipo de emoción es una “energía”, un tipo de vibración, una clase de frecuencia vibratoria. Las emociones negativas pueden consumir mucha energía vital del cuerpo etérico antes mencionado y debilitar así al cuerpo físico, y si estas emociones negativas persisten durante cierto tiempo, ciertos órganos del cuerpo físico pueden hasta enfermar por esta razón.
Las emociones positivas, en cambio, al ser frecuencias vibratorias armónicas, no absorben vitalidad quitándosela al cuerpo físico, sino que por el contrario, transfieren vibraciones elevadas y armónicas al cuerpo físico, llevándolo a la salud y a larga vida. Cuántas veces hemos escuchado decir que un buen estado de ánimo influye positivamente sobre ‘las defensas’ del cuerpo, alejando la enfermedad y otorgando salud…
          limpieza energética que daremos en la siguiente clase.
  Además de los cuerpos físico, el etérico ó vital y el cuerpo emocional, tenemos el “cuerpo mental”, ó vehículo mental; este es el ámbito energético donde suceden los pensamientos. En el plano mental los pensamientos son “cosas”, de la misma manera que en el plano físico existen “cosas” de todo tipo y forma las cuales podemos percibir con nuestros sentidos físicos (vista, tacto, etc.). Tomar consciencia de que los pensamientos son “cosas” en su propio plano es necesario e importante para comprender el tema de la
            Más sutil que el cuerpo mental son otras energías superiores que también poseemos, pero no nos ocuparemos en clasificar eso en detalle ahora;  podríamos generalizar diciendo que son energías de las regiones ó planos del alma y del espíritu. (NOTA: cada escuela tiene sus nombres para designar lo que genéricamente llamamos aquí como ‘alma’ y ‘espíritu’, o como aura o magnetismo, esferas, etc),
           puede ver al hombre como una esfera ovoide de energías multicolores, donde el cuerpo físico se ve como una mediana figura dentro de este ovoide.
Las cualidades vibracionales de los distintos cuerpos de la persona, es decir etéricas, el tipo de emociones, sentimientos y de pensamientos que tenga el individuo, las ve el buen clarividente  en este OVOIDE DE ENERGÍA  como grados de luz y color.
En una persona con cierto grado de evolución superior, además de las energías etérica, emocional y mental, también pueden verse energías más sutiles y refinadas,  energías álmicas y espirituales en el ovoide. A este ovoide se le ha llamado “huevo áurico”, y también le podemos llamar “campo magnético”.
   Sintetizando entonces. Tenemos un cuerpo físico, un cuerpo vital, un cuerpo emocional y un cuerpo mental (inferior). Estos 4 vehículos inter-relacionados conforman lo que llamamos “persona” ó personalidad humana. También vimos que poseemos energías más sutiles, del alma y del espíritu; se suele llamar a estas energías elevadas con el nombre genérico de “Yo Superior”. Todo este conjunto de “energías” están interpenetradas unas con otras. Lo visible para el ojo humano corriente es la forma física, pero quien tenga visión clarividente
Todo esto es una breve reseña que nos ayuda a comprender nuestra pròxima clase “la necesidad de la limpieza energética de nuestros cuerpos” (ó ‘envolturas’ ó ‘vehículos’).


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